Riego las rosas con él en octubre; nunca se congelan y florecen en columnas el próximo año.
La rosa es la líder indiscutible entre las flores vistosas del jardín, pero cuidarla requiere un cuidado especial. La nutrición juega un papel importante en el cuidado de las rosas, porque sus reservas se agotan rápidamente y es necesario reponerlas de vez en cuando. Tres semanas antes de cubrir las rosas para el invierno, utilizo un fertilizante especial diseñado para aumentar su resistencia al frío. Estas rosas, que se fertilizan en otoño, sorprenden con su esplendor y florecen al año siguiente.

Elementos como el fósforo, el potasio, el boro y el magnesio son necesarios para una correcta nutrición. El fósforo mejora el crecimiento y la fuerza de las raíces, el potasio ayuda a las rosas a acumular sustancias secas en el tronco y las raíces, acelera la maduración de la corteza protectora y aumenta su resistencia al invierno. El boro es importante para los brotes jóvenes de rosas porque se distribuye de manera desigual por toda la planta, lo que puede provocar una deficiencia de boro en las ramas jóvenes y hacerlas menos resistentes a las heladas invernales.

Para preparar la solución necesitamos 1 cucharada de monofosfato de potasio, 1 cucharadita de ácido bórico y 10 litros de agua.

