Cada jardinero tiene su propia forma de aumentar la producción de tomates. Sin embargo, rara vez alguien piensa en el papel del magnesio en el cultivo de este cultivo, lo cual es un gran error. El magnesio juega un papel fundamental en más de 300 procesos que ocurren dentro de la planta.

La opción más recomendada es el uso de sulfato de magnesio. Este fertilizante es seguro y respetuoso con el medio ambiente; aumenta el rendimiento de los tomates en un 60% y mejora su sabor. También permite reducir el consumo de agua y otros fertilizantes para riego, gracias a una mejor digestibilidad. El sulfato de magnesio también ayuda a reducir los efectos negativos de la sequía.

Este medicamento es altamente soluble en agua. Para la alimentación foliar de tomates, se recomienda utilizar una dosis de 15 g por 10 litros de agua. El sulfato de magnesio se puede utilizar en mezcla con nitrato de nitrógeno, insecticidas y fungicidas, a excepción de los que contienen cobre.

Los agricultores conocen bien los beneficios del magnesio para los tomates, por lo que el sulfato de magnesio es uno de los fertilizantes más habituales. Sin embargo, por alguna razón muchos jardineros ignoran su uso, privándose de parte de la cosecha. Es importante recordar que la primera fumigación de tomates con sulfato de magnesio debe realizarse inmediatamente después de plantarlos.