Los pepinos son un cultivo tropical que prefiere el calor y la humedad moderada. Las condiciones ideales para su crecimiento se logran con temperaturas diurnas de +25-28 grados Celsius y temperaturas nocturnas de al menos +16 grados Celsius. Sin embargo, si la temperatura exterior supera los 32 grados centígrados, los pepinos pueden sufrir y tener problemas. Algunas variedades ya no florecen ni producen buenos frutos y, a altas temperaturas, pueden dejar de crecer, volverse letárgicas, ponerse amarillas y marchitarse. ¿Qué puedes hacer para ayudarlos al aire libre?

La mejor opción es preseleccionar áreas de semisombra para plantar pepinos. Algunos jardineros cubren el lecho con spunbond, que protege eficazmente las plantas de la intensa luz solar. Sin embargo, la atención principal debería centrarse en el riego. En los días calurosos es necesario regar frecuente y abundantemente. Se recomienda regar por la mañana para evitar el desarrollo de infecciones por hongos, aunque también funciona regar por la noche.